miércoles, 28 de abril de 2010

De estos blogs

El escritorio se desnuda
el perfil se edita
por eso del humor

Las entradas, que también son salidas (del alma)
se resuelven así mismas, pero solo hasta que un comentario
le de su vital chispa

los blogs se revisten de expresión,
de una libación a lo eterno que parece la red.

los caminos son el libre escribir, según la mejor forma que se crea, según la forma en que se viva, las imagenes ayudan. ahora mas que nunca la escritura reafirma el menester de su rigor.








Relato del cual me acorde al escribir lo de arriba.

En Uno de mis viajes astrales.
uno de esos tantos en donde me llaman (me jalan pa que me salga del cuerpo)

Andaba entre palmeras enormes de un jardín enorme, como volando brincaba, seguido como muchas veces, de unos individuos (a veces de veras me creo esquizofrenico) que a la par competíamos para llegar a una meta, como muchas otras veces me perseguían por que iba a la delantera, siempre sabiendo que en esos remotos mundos el riesgo, el deseo de no morir, son una puerta que abren efectos enervantes.

Así como en otras competencias de salvación de vidas, gané.

lunes, 19 de abril de 2010

Ya hace un tiempo

se que algo de lo que leen se llevaran a sus sueños.

Hay tantos misterios en la vida, en la existencia, doy gracias al Padre por darme la oportunidad de darse a ella, su valor más grande, su verdad, su movimiento, su progreso aplastante.

Yo ofrezco mi vida también.






Relato.

Hacia la madrugada de un día de verano, regresaba de un viaje, enojado. Venia con unos amigos, colegas de vida, que me seguían el paso (unos cuantos atrás) aterricé primero, traía una caja por la que varios morirían, ya en suelo caminamos por donde los comerciantes ambulantes se ponen, dejaron un callejón para caminar; de Pronto las Luces blanquiazules del rayo aparecieron para derrumbar a un caminante. Don E., un viejo sabio, hizo esperar a los colegas mientras curaba a este hombre casi fenecido. Enojado aun (hoy no recuerdo por que) seguimos.

Volví a tomar vuelo. Resulto ser que nos seguían, ya nos esperaban en el destino.